Nos ocurre en algunas ocasiones que acuden a nosotros clientes interesados en tener una página web o en renovar la que ya tienen desde hace tiempo. Si somos sinceros, tener una web por que todo el mundo la tiene, o lavarle la cara a nuestra página sin más, no sirve de mucho.

Hace 10 años una web era signo de modernidad, dinamismo y fortaleza, hoy cualquiera puede estar en Internet. Por eso, si queremos destacar y ser diferentes, tenemos que aspirar a mucho más. El público tiene que vivir una auténtica experiencia de compra, no solamente en los puntos de venta físicos habituales, sino incluso que pueda hacerlo en su propia casa a través de nuestra web aunque no tengamos una tienda online y solo estemos informándole sobre nuestros productos.

La web sigue siendo una de las mejores herramientas para dar a conocer nuestro negocio, hoy en día está económicamente al alcance de cualquier pyme. No obstante la decisión de lanzarse a internet, debe dar respuesta y estar alineada con dos puntos clave muy importantes; la estrategia de negocio y la estrategia de marca, aspectos fundamentales que cualquier proyecto de branding serio trabaja en profundidad.

Tener presencia en internet, no es muy distinto a tener presencia en la calle, y al igual que en ella hay tantas maneras diferentes de hacer las cosas que es imposible tratarlo de un modo global. Depende del público objetivo, el tipo de negocio, la tecnología que se utilice, etc… pero la finalidad debe ser la de convertir nuestra web en un trocito más de nuestro negocio y en una de las herramientas que utilice nuestro cliente para interactuar con nosotros.

Por ello nuestra web tiene que hacer percibir a los visitantes aquellos valores y manera de hacer las cosas de nuestra empresa, nuestra propuesta de valor, lo que nos distinguen de la competencia, igual que lo hacemos en nuestros espacios físicos y en cualquiera de los puntos donde nos relacionamos con el público. Además tendremos que mostrarle a nuestra audiencia la información que sabemos que estará buscando, incluso a través de dispositivos móviles, de una forma útil y fácil de usar, acercándole si es posible a nuestros productos o servicios.

Los usuarios acuden a Internet en busca de información, de contenidos relevantes para ellos y también para participar, por lo que el sitio web, tiene que estar actualizado con frecuencia con contenidos los más originales posibles, que faciliten que puedan encontrarnos a través de buscadores como Google.

Potenciar la participación en la web y trasladar esta estrategia a las redes sociales no solo está al alcance de cualquier pyme, sino que teniendo en cuenta lo saturado que está el mercado de competidores puede ser totalmente imprescindible. Los tiempos en los que una web sobraba para tener presencia en Internet se acabaron, hoy en es necesario definir un plan de actuación mucho mas diversificado y estar presente en la mente del consumidor, por que hoy en día todo está hiperconectado y el el cliente califica tu negocio a través de una experiencia global entre el mundo off (físico) y on (virtual).

Por eso las redes sociales como Facebook, Twitter, YouTube, etc… unidas a nuestra web, blog corporativo o tienda virtual, nos dan la posibilidad de acercarnos al cliente, de hacerle participar, pero sobre todo de que vea que detrás de una marca comercial, hay personas, con las mismas inquietudes y problemas que ellos mismos y que estamos ahí para dar una solución, cubrir una necesidad, escucharle y ofrecer un ‘gana-gana’. No debemos mirar estos puntos de contacto como puntos de venta solamente, sino más bien como sitios en los que aportamos valor y experiencias a un público que valora la credibilidad y la sinceridad ante todo.

A partir de aquí es donde comenzamos a construir vínculos emocionales, relaciones personales con los clientes, comenzamos a ser parte de sus vidas y ellos de las nuestra, por que en primer y último término de eso se trata, de personas ayudando a personas.


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